23 de julio de 2026
Península de Paraguaná, Estado Falcón Venezuela
Tendencias

¿Por qué las metas deterioran el bienestar emocional? La perfección pesa en la salud mental

El incremento de los problemas de salud mental se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de la sociedad, afectando a personas de todas las edades y sectores sociales. Aunque tradicionalmente se ha intentado explicar el origen de estas afecciones desde una perspectiva estrictamente biológica o individual, la psicología contemporánea apunta cada vez más a factores de carácter sociocultural.

El ritmo acelerado de la vida urbana, la falta de redes de apoyo sólidas y la constante exposición a estándares de éxito inalcanzables a través de las plataformas digitales generan un escenario de permanente vulnerabilidad emocional.

Entender que el sufrimiento psíquico no es una falla personal, sino un síntoma de dinámicas colectivas desgastantes, resulta crucial para transformar la manera en que se previene y se acompaña el dolor humano.

Altas expectativas del entorno y la realidad interior

De acuerdo con el análisis de la psicóloga y psicoanalista Lola López Mondéjar, la alarmante presencia de la depresión en la actualidad se debe a que las exigencias implícitas impuestas al sujeto contemporáneo son extremadamente altas.

La especialista señala que una gran cantidad de personas se topan con la imposibilidad de alcanzar esos niveles de perfección y rendimiento que la sociedad demanda. Al producirse una distancia abismal entre las elevadas expectativas y la fuerza psíquica real de la que dispone el individuo para cumplirlas, surge de forma inevitable un juicio devaluador hacia uno mismo. Este severo autorreproche termina por manifestarse clínicamente en forma de impotencia y desánimo, dando origen al estado depresivo.

Para la autora de ensayos sobre el individualismo tardío, el entorno actual promueve una constante ilusión de invulnerabilidad que obliga a los ciudadanos a mostrarse siempre activos, exitosos y felices. Al no poder sostener esta máscara de eficiencia ante las dificultades cotidianas y la precariedad general, el individuo se siente profundamente solo e incapaz.

Asimismo, la especialista destaca que la prisa constante y la falta de espacios de introspección impiden que las personas puedan procesar sus miedos cotidianos o construir un relato propio sobre sus vivencias. Como resultado, la incapacidad para asimilar esta presión silenciosa deriva no solo en cuadros depresivos, sino también en una angustia y ansiedad generalizadas que limitan la libertad individual y merman la calidad de vida de la población.

Fuente: 2001

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