Tras los devastadores terremotos del pasado 24 de junio, las labores de búsqueda y salvamento en las zonas afectadas no han dado tregua. En medio del colapso y la urgencia, un contingente internacional de 153 binomios caninos provenientes de más de 20 países se ha convertido en el pilar de la esperanza, recorriendo terrenos de alto riesgo en una carrera contrarreloj donde cada minuto cuenta para encontrar vida entre los escombros.
La ciencia del olfato: ¿cómo operan en el terreno?
A diferencia de lo que se suele pensar, estos canes no buscan personas por su aspecto, sino por el rastro biológico que dejan en el ambiente. Su entrenamiento científico les permite detectar partículas de olor humano incluso bajo toneladas de concreto o en grandes extensiones de terreno.
Sin embargo, sus funciones están estrictamente especializadas. Dependiendo de sus habilidades, los canes se dividen en distintas disciplinas bajo estándares de organismos internacionales como INSARAG (que dicta los lineamientos para estructuras colapsadas) y las pruebas de certificación IRO (corregido del original ORI):
Estructuras colapsadas y grandes áreas: Localización en zonas urbanas destruidas.
Rastreo y venteo: Búsqueda mediante el seguimiento de partículas en el aire o suelo.
Búsqueda acuática: Especialistas en escenarios fluviales o marítimos.
Los nombres de la esperanza
Entre el despliegue internacional, varios nombres ya destacan en el terreno por su labor de avanzada. Canes como Balam, Orly, Kenai, Mali, Max y Haili (México), Rambo (El Salvador), Dastan (Colombia), Ivi y Tina (España), Kyra (Perú), Blade (Panamá), Hade y Furbo (Ecuador), junto al bloque argentino integrado por Frida, Bart, Gina, Jack y Dereck, trabajan jornadas intensas. Su misión es marcar los puntos de localización para que, posteriormente, los equipos de rescate (topos) y personal técnico aseguren las vías de extracción.
«Detrás de cada hallazgo hay un engranaje perfecto: perros entrenados, guías preparados, veterinarios y personal logístico. Un perro nunca trabaja solo», señalan fuentes de coordinación en el sitio.
El factor emocional: el juego como motor de vida
Para estos animales, la búsqueda es un trabajo basado en la motivación y el juego positivo. Esto plantea un reto psicológico complejo para los entrenadores: la frustración canina.
Cuando las jornadas concluyen sin el hallazgo de sobrevivientes, los perros experimentan un desgaste emocional visible. Para contrarrestarlo, los guías realizan un «ejercicio controlado» al final del día: simulan un rescate exitoso donde el can encuentra a una persona plantada, garantizando que reciba su recompensa y mantenga la confianza y el entusiasmo necesarios para volver al día siguiente a la zona de desastre.
La emergencia continúa, pero el despliegue de estos equipos recuerda que, en las horas más oscuras, la ayuda también llega sobre cuatro patas.
Tsunami, de Venezuela

El primero en entrar entre los escombros fue el perro rescatista venezolano, Tsunami, quien junto a su entrenador Jorge Beens, ayudó a encontrar con vida a 26 personas, según informó su entrenador y binomio humano en redes sociales,
Jorge Beens, ganándose el corazón de un país y del mundo. Tras su ardua labor de rescate en las devastaciones que dejaron los sismos del 24 de junio en el país, fue retirado del servicio de rescate, dejando en el corazón de los venezolanos todo su agradecimiento.
Tsunami es un perro border collie de 9 años, quien sufrió maltrato animal de sus antiguos dueños, por lo que fue rescatado y entrenado como un can rescatista.
La historia de este border collie se iguala a la leyenda de Orión, el valiente rottweiler que salvó decenas de personas durante la tragedia de Vargas en 1999. Tsunami ha participado a lo largo de su carrera en muchas operaciones de rescate, nacionales e internacionales, como el caso de la tragedia de Las Tejerías en el estado Aragua en 2022 y el terremoto ocurrido en Turquía en 2023, entre otras misiones humanitarias. Hoy es el héroe nacional que ha conmovido a un país por su astucia.
Kayra, de Perú

Kayra, una can de raza pastor belga malinois, de 4 años de edad, perteneciente al cuerpo de búsqueda y rescate de Perú, especializada en zonas urbanas. Dentro de sus habilidades resaltan la localización precisa de partículas humanas vivas bajo los escombros. Cuenta con tres años de entrenamiento intensivo.
Mali, de México
Otra de las heroínas en cuatro patas es Mali de siete años de edad y con un entrenamiento de carácter internacional. Esta perrita forma parte de la brigada de rescate de los Topos Aztecas y se especializa en hallar a personas vivas sepultadas a bajas profundidades dentro de estructuras colapsadas. En su trabajo en Venezuela localizó a cuatro personas con vida y a una mascota.

Dastan, de Colombia
El colombiano Dastan, forma parte del Cuerpo de Bomberos de Bogotá y se especializa en localización en estructuras colapsadas y campo abierto. Fue entrenado desde cachorro y hoy cuenta con siete años de edad.

Blade, de Panamá
Blade, es una perro mezclado entre pastor alemán y pastor belga malinois, rescatista del Sistema de Protección Civil de Panamá y se especializa en la búsqueda de desaparecidos en desastres. Al igual que Dastan fue entrenado desde cachorro para realizar labores se rescate en zonas de desastre. Vino al país junto a su entrenador Martín Moncada para apoyar a los venezolanos en las labores de rescate. Su precisión lo ha convertido en un especialista en terremotos y búsquedas complejas.

Rambo, el salvadoreño
El perro de rescate Rambo, un pastor belga malinois, es un can del grupo USAR de El Salvador, se especializa en la búsqueda, localización y marcaje de víctimas bajo estructuras colapsadas. Además, cuenta con un certificado militar y civil de alta exigencia.

Bart, de Argentina
Bart es un pastor belga que pertenece a la Armada Argentina, específicamente a los perros de guerra. Se especializa en la búsqueda y rescate de personas vivas en estructuras colapsadas, por su entrenamiento, logró localizar a dos niños atrapados bajo los escombros, salvándoles la vida. Este canino fue clave para encontrar con vida a dos nenes atrapados bajo los escombros. Durante el operativo, Bart ingresó a un túnel abierto entre una estructura colapsada, marcó presencia positiva y permitió orientar la excavación hacia el lugar exacto donde estaban las víctimas.
El perro es de la raza pastor belga malinois y pertenece a la Agrupación Perros de Guerra de las Fuerzas Armadas, donde lo guía el agente civil Cristian Giroti.
Junto a Bart, llegaron los perritos Frida, Brooklyn y Gino a cumplir una labor fundamental en momentos de catástrofe, su entrenamiento es localizar restos humanos, lo que ayuda en la fase final de recuperación de personas bajo escombros.

Hade y Furbo, de Ecuador
Hade y Furbo, son dos perros de rescate de Ecuador, especializado en la búsqueda y rescate de personas con vida bajo estructuras colapsadas y en zonas críticas.

Orly, Balam, Kenai y Halley: rescatistas de la Cruz Roja de México
Orly, Balam, Kenai,y Halley, los perros rescatistas de la Cruz Roja de México quienes viajaron a Venezuela junto a su entrenador, Edgar Martínez, para apoyar en las labores de rescate y recuperación tras los sismos ocurridos en el país cuya misión llegó a medianoche del domingo 28 de junio.
Orly y Balam son hijos del icónico Atos, quien también tuvo una importante trayectoria en labores de rescate hasta el año 2021 cuando fue envenenado. Los hermanos participaron en las labores en Turquía y Siria localizando a varias personas vivas.

Togo: de España
Este perro de búsqueda y rescate tiene cinco años y es un cruce de pastor alemán con pastor belga malinois, conocido como malimán, empleado a menudo para trabajos operativos en cuerpos de Policía, Ejército y grupos de rescate. «Trabajo con él desde que tiene dos meses y medio, que es cuando viene a casa», señala Rubén Bosh. Desde entonces, ambos forman un binomio inseparable: él, bombero, y Togo, su fiel compañero que le acompaña en algunas emergencias.
Togo está entrenado para la búsqueda de personas vivas en escombros y en grandes áreas.Y eso estaban haciendo cuando el perro tuvo un accidente. «Lamentablemente, Togo ha sufrido un percance durante una intervención que le ha pasado factura a nivel emocional.Las misiones de rescate son extremadamente exigentes y, priorizando siempre su bienestar y salud mental, Rubén ha decidido que su labor en esta misión en Venezuela ha terminado.
Por suerte, su equipazo #ERICAM son increíbles y no solo siguen sacando víctimas de los escombros si no que los están ayudando y apoyando al máximo, por eso quiero agradecer profundamente a todo el equipo por cuidar tan bien a mi familia», . Ahora, la prioridad es que regresen a España en cuanto sea posible para descansar, desconectar en casa y recuperarse con calma», rezaba el mensaje posteado en las redes sociales.

El Checo Szizor Namornik y su compañero Origami
Junto a su compañero Origami, Szizor forman parte de un equipo de 8 binomios caninos de la República Checa. que encabezaron las labores de búsqueda de las víctimas en La Guaira. Origami, un pastor belga, y Szizor Namornik, un pastor alemán, forman parte de un equipo especializado que fue desplegado en la zona de Caraballeda, en La Guaira, una de las más afectadas por el sismo del 24 de junio.
En las imágenes difundidas por el servicio de bomberos checo, se observa a los canes trabajando entre los escombros: uno ingresando a estructuras colapsadas y otro recorriendo cuidadosamente la superficie en busca de señales de vida.

Fuente: Noticia al Día

