Un nuevo estudio concluyó que leer por placer se asocia con beneficios para la salud mental, el rendimiento cognitivo y el bienestar a lo largo de toda la vida. Esta práctica puede estar vinculada con una mejor atención, mayor empatía, menos estrés y un menor riesgo de deterioro cognitivo en la vejez, según comunicó la Universidad de Cambridge.
El trabajo, publicado este martes en la revista Psychological Medicine, plantea que los beneficios de la lectura por placer no dependen de qué leamos ni de cómo lo hagamos y que esta actividad, según la profesora Barbara Sahakian, «puede aportar beneficios a lo largo de toda nuestra vida y hasta la vejez».
Para respaldar su punto de vista, los investigadores citan un estudio propio anterior con más de 10.000 jóvenes. Según sus resultados, los niños que empezaron a leer por placer desde temprano mostraban mejor atención, memoria y función ejecutiva, mejores resultados académicos, menos problemas de salud mental y hábitos más saludables, como dormir más y pasar menos tiempo frente a pantallas.
«Lo importante es encontrar algo que realmente disfruten […]. Leer cómics y novelas gráficas también podría ser una introducción útil, ya que pueden percibirse como menos intimidantes, quizás menos aburridos, que las novelas», señaló la doctora Christelle Langley, del Departamento de Psiquiatría de Cambridge.
Más allá de la infancia
El comunicado también recoge resultados de otras investigaciones y encuestas que amplían el panorama más allá de la infancia. Entre los adultos, la lectura aparece asociada con una mejor relajación, menos estrés, mayor empatía y una actitud más tolerante hacia puntos de vista distintos.
Según los datos citados, casi dos de cada cinco adultos eligen la lectura como su forma preferida de relajarse y un estudio de neurociencia, realizado en 2024, halló que solo cinco minutos de ficción podrían reducir el estrés hasta en un 20 %, además de mejorar la concentración y la capacidad de resolver problemas.
En las personas mayores, las actividades de ocio que estimulan el cerebro —como la lectura— se asocian con un menor riesgo de demencia. Como ejemplo, se menciona una investigación con casi 5.500 adultos de 55 años o más, en el que quienes participaban con frecuencia en actividades como la lectura tenían menos probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo durante cinco años de seguimiento.
Mientras tanto, otro trabajo mencionado relaciona la lectura de periódicos, revistas y libros con una reducción del 33 % en el riesgo de desarrollar alzhéimer. Según los autores, aunque gran parte de la evidencia sigue siendo observacional, empiezan a acumularse indicios de que la lectura también puede influir de forma directa en la estructura del cerebro.
Fuente: RT
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