«No podemos hacer apuestas sobre el futuro de nuestras pensiones», dijo la primer ministra Élisabeth Borne quien, ante el temor de no lograr los votos legislativos necesarios para la reforma, activó el artículo 49.3 de la Constitución en una caótica sesión de la Asamblea Nacional.
La 100ª activación desde 1958 de esta herramienta legal, pero muy polémica en Francia, podría recrudecer la tensión con los sindicatos, que habían llamado a impedir una reforma injusta y organizaron protestas masivas durante dos meses. Macron quiere retrasar la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030.
Fuente: AFP

