Luego de alzarse con la Copa del Mundo de Qatar, Lionel Scaloni, entrenador de la selección argentina, se convirtió en una de las figuras más importantes en la historia del fútbol de su país. Un estratega fuertemente criticado y menospreciado por su inexperiencia que calló bocas a más no poder y que hoy probablemente se puede sentar en la misma mesa que otros dos que también saben cuánto pesa la Copa del Mundo: César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo.
Es obvio que no hubiera Scaloni sin estos dos últimos, pero hay que poner sobre la balanza lo que alcanzaron estos tres en la selección albiceleste, contextualizando cada una de las hazañas.
Menotti inició con la historia de éxitos para el fútbol argentino con su fútbol vistoso con el que se consagraron ante Países Bajos en casa, con una actuación sublime de Mario Alberto Kempes en 1978. Más allá de los hechos de corrupción que mancharon este torneo en medio de la dictadura que vivía el país, no se le puede quitar mérito a este triunfo.
8 años más tarde apareció Bilardo, la otra cara de la moneda. Antes de que viajara a México, el doctor era profundamente odiado por la prensa y la opinión popular en el país. Sus convocatorias y su estilo de juego que priorizaba la táctica y la obtención de resultados antes que cualquier otra consideración nunca convencieron a la hinchada, pero él no los decepcionó.
Un tal Diego Armando Maradona acompañó a Bilardo desde el terreno de juego y lideró a un equipo que firmó una de las actuaciones más recordadas de todos los tiempos en los mundiales. “El gol del siglo” y “la mano de Dios” a los ingleses representaban una revancha para el pueblo argentino tras la Guerra de las Malvinas y el título del Mundo en sí también fue un desahogo tremendo. 4 años más tarde llegarían nuevamente a la final del campeonato, aunque en esa ocasión no pudieron alzar la copa.
Y 28 años después de aquella final en Italia que la albiceleste perdió ante Alemania, asumió como entrenador de la selección un tal Lionel Scaloni. Tras el fracaso de Rusia 2018, la Asociación Argentina de fútbol acudió a un joven entrenador que solo había tenido experiencia en las categorías inferiores del seleccionado. En un principio sólo estaría en el cargo de manera interina, pero la directiva apostó por él para cumplir con un proceso mundialista.
Su historia se asemeja un poco a la de Bilardo, pues solo un pequeño sector de la prensa argentina le dio un voto de confianza, la gran mayoría rechazó la decisión de que fuera el entrenador absoluto desde un principio. Sin embargo, las cosas se fueron dando poco a poco. La Copa América 2019 y esa eliminación en semifinales ante Brasil generó dudas, pero desde ese partido, “La Scaloneta” no volverían a sufrir ninguna derrota en 36 encuentros.
Invictos en eliminatorias, llegaron a una nueva Copa América en Brasil y en el mítico Maracaná ante la anfitriona rompieron la sequía de 28 años sin alzar ni un solo título. 17 meses después, jugaron los 7 partidos en Qatar y trajeron de vuelta a Buenos Aires la Copa del Mundo, la tercera estrella para el escudo. Lo hicieron mostrando un fútbol increíble, adaptándose a las situaciones adversas que se le presentaron, con un equilibrio eficaz en todo el equipo, y con un capitán a la altura de las circunstancias. Leo Messi jugó su mejor mundial a sus 35 años y en gran parte también fue gracias a su director técnico, que supo engranar el equipo en torno a su figura y talento.
Scaloni es el primer entrenador que es campeón de América y del mundo. Pasó de ser el analista de video de Sampaoli a estar en lo más alto del planeta en menos de 4 años. Asumió el rol que absolutamente nadie más quería tomar en su momento, se arriesgó y ganó.
Sus maestros, Bilardo y Menotti, labraron el camino hace más de 30 años. Hoy, la figura del entrenador argentino la representa Scaloni.
Fuente: Pegaisima 91.7FM / José Alejandro Ramos

