Más de 10.000 refugiados, en su mayoría procedentes de Asia y el norte de África, permanecen en Serbia. Desde principios de año, en siete meses, más de 65.000 personas han entrado en Serbia. Desde la ciudad de Subotica, en el norte de Serbia, son miles los que intentan cruzar la frontera con Hungría para entrar en la Unión Europea.
Muchos de estos refugiados tienen huellas de arañazos de alambre de espino, mordeduras de perro o golpes. Se quejan de las agresiones de la policía húngara. Hay tunecinos, marroquíes y argelinos que no huyen de ninguna otra guerra que la de la miseria que encuentran en sus propios países. La mitad de estas personas tiene como objetivo llegar a Francia.
Fuente: Euronews

