Los supervivientes del potente huracán Otis que devastó la ciudad turística mexicana de Acapulco, pasaron las últimas horas buscando a sus conocidos y sustrayendo alimentos entre las tiendas destruidas, mientras esperaban que la ayuda llegue rápidamente.
Sin embargo, el resentimiento crecía en los barrios empobrecidos de la ciudad, donde los residentes temían que la atención del Gobierno de México se centre en reparar la infraestructura turística, el motor económico de la ciudad, en lugar de ayudar a los más necesitados.
Fuente: AP

