En la era digital moderna, las herramientas tecnológicas y las aplicaciones de inteligencia artificial han comenzado a asumir roles que antes estaban reservados exclusivamente para las interacciones humanas. Un número creciente de personas acude hoy en día a programas informáticos para buscar apoyo emocional y orientación en momentos de dificultad personal.
Diversos especialistas en salud mental señalan que confiar el bienestar psicológico a un sistema automatizado puede acarrear graves consecuencias. Las plataformas digitales están diseñadas para analizar patrones de lenguaje y generar respuestas lógicas en cuestión de segundos, pero carecen de la sensibilidad, el juicio profesional y la verdadera comprensión necesarias para abordar cuadros de depresión, ansiedad o situaciones traumáticas complejas de manera segura.
La falta de conexión humana y el aislamiento
La psicóloga Evelin García explicó que la inteligencia artificial no puede reemplazar la relación terapéutica. La especialista enfatizó que el tratamiento psicológico requiere de una conexión genuina y un contacto que las máquinas son incapaces de ofrecer.
Alertó que los programas digitales tienden a validar de forma automática las ideas del usuario, lo que puede provocar que ciertos consejos erróneos deriven en situaciones peligrosas o lamentables.
García expresó especial preocupación por el impacto en los jóvenes, quienes se aíslan cada vez más al preferir interactuar con pantallas en lugar de convivir con personas real. Asimismo, hizo un llamado a los padres para que supervisen el comportamiento de sus hijos y solicitó al gobierno implementar normas y controles más rigurosos sobre estas herramientas tecnológicas.
Frente a las limitaciones de acceso al sistema médico tradicional, la profesional aconsejó acudir a la familia, a maestros o al apoyo comunitario antes de recurrir a la tecnología como única respuesta a los problemas emocionales.
Fuente: 2001

