Hoy, 27 de agosto, conmemoramos un año más de la partida física de Popy, el icónico payaso que marcó la infancia de varias generaciones en Venezuela. Más allá de su colorido vestuario y su peculiar voz, el personaje, interpretado por el talentoso Diony López, dejó una huella imborrable no solo por su humor, sino por el gran ser humano que había detrás de la nariz roja.
Popy se convirtió en un pilar de la televisión venezolana durante los años 80 y 90. Su programa no era solo un show de entretenimiento, sino una plataforma para transmitir valores. Con su célebre frase “¡No se vale!”, enseñaba a los niños la importancia del juego limpio y el respeto. Su música, con canciones que se hicieron himnos en las fiestas infantiles, trascendió las pantallas y llenó teatros, demostrando su enorme poder de convocatoria.
Quienes tuvieron la oportunidad de trabajar con él lo describen como un profesional disciplinado y, sobre todo, una persona humilde y generosa. López entendía la responsabilidad de su personaje y se dedicaba a arrancar sonrisas y llevar alegría a cada rincón del país.
Aunque su partida nos dejó sin su presencia física, el legado de Popy vive en el corazón de quienes crecieron con él. Su risa, sus canciones y sus mensajes de amistad y respeto siguen resonando, recordándonos que la magia de un payaso no termina cuando el circo se va, sino que se queda para siempre en la memoria de la gente.
Fuente: Pegaísima 91.7FM- Daimal Gómez Pasante de UBV
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