20 de febrero de 2024
Península de Paraguaná, Estado Falcón Venezuela
Tendencias

La técnica de seis minutos que puede mejorar o salvar tu relación, según la psicología

Hay una técnica de 6 minutos, llamada técnica 3-2-1, que puede salvar tu relación, o evitar que tengas que hacerlo en primer lugar.

Es un hecho que para tener buenas relaciones hay que tener una buena comunicación, hay que saber escuchar, pedir lo que se quiere y arriesgarse a ser honestos y vulnerables. Lo que pasa es que la buena comunicación construye, da cercanía, fortalece vínculos y permite que las personas se conozcan, además de que evita malos entendidos y todo tipo de situaciones problemáticas.

Para lograr esto, el psicólogo Lawrence J. Cohen, quien escribió al respecto en Psychology Today, explica que una la técnica 3-2-1 es buena herramienta, y que funciona tanto para las parejas románticas, como para los amigos o las relaciones entre padres e hijos, y es una forma rápida y efectiva de lograr la felicidad, el respeto y la estabilidad, que son elementos esenciales para construir relaciones que realmente le sumen algo positivo a tu vida.

La ciencia dice que necesitamos buenas relaciones para vivir más, para ser felices y para ser exitosos, así que es buena idea tener algunas herramientas bajo la manga que puedan ayudar con eso.

¿Qué es la técnica 3-2-1 para salvar tu relación en 6 minutos?

De acuerdo con Cohen, esta técnica tiene que ver con la manera en la que nos comunicamos y escuchamos, y está formada por unos pocos pasos que se desarrollan en un periodo de 6 minutos.

Necesitas un temporizador

El paso 1 consiste en elegir a la persona que va a hablar primero, colocando un temporizador en el que se pueden marcar 3 minutos, en los que la otra persona debe estar en silencio y escuchando con atención.

En esos 3 minutos, la persona debe decir todo lo que quiere o necesita, y hay que terminar una vez que termine ese tiempo, para dejar que la otra persona tenga su turno y la primera sea la que escucha ahora.

Escuchar para reflexionar

Cuando terminan los primeros tres minutos, la persona que estaba escuchando se debe tomar 2 minutos para reflexionar sobre lo que escuchó, procesar lo que la otra persona dijo e intentar entenderlo. Cohen dice que no hay que juzgar o intentar responder, simplemente hay que comprender lo que la otra persona dijo en los primeros minutos.

Como parte de la reflexión, hay que compartir palabras clave o frases con la otra persona, conectadas con lo que dijo y buscando demostrar que escuchaste. Hay que mencionar principalmente las cosas que se quedan más grabadas o que parecen más importantes.

Sigue la respuesta

Al terminar los dos minutos de reflexión, sigue un minuto de respuesta, en el que la persona que empezó hablando busca responder a las reflexiones de quien estaba escuchando. No se deben abrir temas nuevos, sino que hay que mantenerse en los que se plantearon en primer lugar, tomando un enfoque constructivo donde se busca complementar las reflexiones del otro o apuntar cosas que tal vez no se entendieron de manera completa.

Al final, hay que cambiar

Cuando terminan los 6 minutos, lo que sigue es un cambio de lugar, donde la persona que empezó hablando ahora toma el lugar de la que escucha, para que la otra tenga su momento para hablar sobre lo que quiere, lo que le inquieta, sus dudas o lo que sea que tenga en mente.

¿Cuál es el beneficio?

Cohen explica que esta técnica 3-2-1 ayuda a escuchar y a ser escuchados, permite que aprendamos a comunicarnos de manera eficiente y evita que busquemos interrumpir durante las conversaciones, lo que ayuda a tener una comunicación más efectiva y respetuosa.

“Muchas conversaciones implican poca o ninguna escucha real, y simplemente nos repetimos o aumentamos nuestro volumen o lenguaje para tratar de ser escuchados. Eso solo hace que sea más difícil para la otra persona escuchar”, escribió el experto en su artículo de Psychology Today.

Cuando tienes un espacio para hablar y para escuchar, entonces se puede lidiar mejor con los problemas, se pueden buscar soluciones en conjunto e incluso se puede evitar que las conversaciones se conviertan en peleas o batallas de gritos, que no es algo exactamente constructivo.

Fuente: GQ

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