La semana pasada, un evento antivacunas en la Cámara de Diputados de Argentina encendió la polémica. Organizado por la diputada Marilú Quiroz, el encuentro promovió teorías falsas sobre la vacunación contra la Covid-19, incluyendo la idea de que las vacunas generan magnetismo. Durante la demostración del llamado “hombre imán”, los intentos de adherir objetos metálicos al cuerpo del participante fallaron repetidamente, pero el espectáculo provocó un fuerte repudio de la comunidad médica local.
Estos grupos antivacunas son pocos, pero muy ruidosos”, señala la infectóloga Florencia Cahn, directora de vacunas de la Fundación Huésped, quien advierte que la caída de la cobertura de inmunización ya empieza a tener consecuencias graves. El último boletín epidemiológico confirmó siete muertes de bebés por tos ferina y 35 casos de sarampión en lo que va de 2025, el diario español El País, desde Argentina.
El brote de tos ferina —también conocida como tos convulsa— se ha extendido a 19 provincias con 688 casos confirmados. Esta enfermedad respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis es especialmente peligrosa en menores de dos años y se transmite al toser, estornudar o hablar. “No veníamos teniendo muertes por tos convulsa y ahora tenemos siete. Esto refleja la caída de cobertura de vacunación”, enfatiza Cahn.
Los datos oficiales muestran que algunas vacunas esenciales, como las que previenen poliomielitis, sarampión o difteria, tienen tasas de aplicación inferiores al 50%, muy por debajo del 90% registrado hace una década. Cahn explica que las causas son múltiples: la percepción de bajo riesgo frente a enfermedades casi erradicadas, barreras de acceso como horarios limitados en vacunatorios y la difusión de discursos antivacunas. “Más que centrarnos en los grupos extremos, hay que mejorar la comunicación y garantizar el acceso a las vacunas”, agrega.
La pediatra infectóloga Marianela Borra coincide en que la resistencia a vacunar suele desaparecer cuando las familias reciben información clara sobre los riesgos de no inmunizarse. “En el consultorio veo que cuando mostramos la evidencia científica, muchos cambian de opinión”, asegura.
El sarampión es un caso emblemático. Argentina mantiene la erradicación endémica desde 2000, pero la cobertura insuficiente pone en riesgo ese estatus. En 2024, solo la mitad de los niños que ingresaron a la escuela primaria habían recibido el refuerzo de la triple vírica. Para garantizar la inmunidad comunitaria se requiere que al menos el 95% de la población esté vacunada. “No se vacuna solo para proteger a un individuo, sino a toda la población”, explica Borra.
El brote actual de sarampión es el peor desde 2019-2020, con 35 casos confirmados en la capital, Buenos Aires y San Luis. Las autoridades se mantienen alerta tras el paso reciente de viajeros infectados por Argentina, aunque aún no se han detectado nuevos contagios. Chile también emitió una alerta epidemiológica ante el riesgo de reimportación de casos.
El infectólogo Eduardo López advierte que el mundo enfrenta un dilema: “Aunque las vacunas evitan millones de muertes, cada vez hay más riesgo de que reaparezcan enfermedades que creíamos superadas. Eventos como el de la diputada muestran la necesidad de estrategias más audaces para revertir la caída de cobertura. Cuanto más terreno se pierde, más aumenta el riesgo para la salud pública”.
Fuente: Versión Final
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