24 de mayo de 2024
Península de Paraguaná, Estado Falcón Venezuela
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¿Cuál es la librería más antigua del mundo?

El libro Guinness de los Récords reconoce a la librería Bertrand de Lisboa como la más antigua del mundo. Al menos en lo que se refiere a este tipo de establecimientos que continúen abiertos al público en la actualidad, pero ni mucho menos se trata del primer lugar de la historia donde se han vendido libros. La librería portuguesa que ostenta el título de más antigua fue fundada en el siglo XVIII, pero para hablar del origen de las librerías tenemos que remontarnos mucho más atrás en el tiempo.

Los libros existen desde el siglo VI a. C. Por entonces eran volúmenes en formato rollo, escritos a mano sobre papiro, el material por excelencia para escribir durante el mundo antiguo hasta la llegada del pergamino. Sin embargo, aunque se erigieron bibliotecas tan importantes como la de Pérgamo o la de Alejandría, el acceso a los libros no fue más generalizado hasta siglos más tarde.

La mayor revolución que ha vivido el libro tuvo lugar a mediados del siglo XV con la invención de la imprenta https://www.muyinteresante.es/historia/61455.html tipográfica por parte de Johannes Gutenberg. Por entonces, lo libros ya llevaban mil años, toda la Edad Media, confeccionándose en formato códice, es decir, tal y como seguimos fabricando los libros físicos hoy día. Sin embargo, Gutenberg ideó un método que superó con creces la copia a mano de los libros, que ahora podían producirse a una velocidad insospechada hasta la fecha. Por tanto, los primeros libros tal y como los conocemos hoy día se vendieron en las imprentas en primer lugar. Y si la primera imprenta en Europa fue la Gutenberg, no sería descabellado adjudicarle también el título de primer vendedor de libros impresos de la historia.

De hecho, comprar un libro por entonces era una actividad muy distinta a la actual. Hoy día estamos acostumbrados a acudir a una librería y hacernos con el título que nos interese. Nos lo llevamos a casa en una edición ya completa, con su encuadernación correspondiente, listo para perdurar ad infinitum en nuestra estantería. En el siglo XV y hasta la Revolución Industrial fue habitual comprar libros en las imprentas, de donde únicamente te llevabas el taco de páginas impresas, hojas sueltas que el comprador se encargaba de llevar a un taller para que se lo encuadernaran según su gusto y posibilidades económicas. He aquí otro precedente de las librerías: los talleres de encuadernación de libros.

Fuente: Muy Interesante