Cada 26 de agosto se celebra el ‘Make Your Own Luck Day’, una jornada dedicada a la idea de que la suerte puede depender de nuestras propias decisiones. Pero ¿es realmente posible «atraerla»? En su artículo The Luck Factor, el psicólogo británico Richard Wiseman dedicó diez años a estudiar por qué algunas personas se consideran especialmente afortunadas y otras parecen encadenar una desgracia tras otra. En su proyecto participaron unas 400 personas de entre 18 y 84 años. Sus resultados mostraron que la suerte no es una capacidad mágica ni simplemente fruto de la casualidad, sino que los pensamientos y el comportamiento influyen en buena parte de la fortuna de las personas.
El experimento que separó a los «afortunados» de los «desafortunados»
Wiseman entregó un periódico a ambos grupos y les pidió contar todas las fotografías. Los participantes que se consideraban desafortunados tardaron unos dos minutos; los afortunados, apenas unos segundos. La razón estaba en la segunda página: un enorme mensaje revelaba que el periódico contenía 43 fotografías. Más adelante aparecía otro aviso que ofrecía 250 dólares a quien lo detectara. Los menos afortunados tendían a pasar por alto ambas oportunidades porque estaban demasiado concentrados en la tarea.
El investigador observó además que las personas que se consideraban desafortunadas eran, en general, más tensas y ansiosas. Esa concentración excesiva puede impedir notar lo inesperado. «Así ocurre con la suerte: las personas desafortunadas pierden oportunidades porque están demasiado concentradas en buscar otra cosa», señala Wiseman. Los afortunados, en cambio, eran más relajados y abiertos, por lo que tendían a ver lo que había a su alrededor y no solo aquello que buscaban.
Cómo «fabricar» más suerte
Wiseman identificó cuatro principios:
1. Crear y detectar oportunidades fortuitas.
2. Tomar decisiones escuchando la intuición.
3. Generar profecías autocumplidas mediante expectativas positivas.
4. Adoptar una actitud resiliente capaz de transformar la mala suerte en buena.
También descubrió que muchos de los participantes que se consideraban afortunados hacían esfuerzos deliberados por introducir variedad y cambios en su vida. Uno de ellos, antes de tomar una decisión importante, cambiaba constantemente la ruta que seguía para ir al trabajo. Wiseman considera que, aunque este comportamiento pueda parecer extraño, en determinadas circunstancias aumenta el número de oportunidades fortuitas que aparecen en la vida.
Para comprobar si esto podía aprenderse, Wiseman creó una especie de «escuela de la suerte». Tras un mes aplicando estas técnicas, el 80 % de los participantes afirmó sentirse más feliz, más satisfecho con su vida y más afortunado.
Fuente: RT

