El Gobierno del estado brasileño de Río de Janeiro instauró un bono de 5.000 reales (unos 1.000 dólares) a sus policías por cada fusil que decomisen y retiren de la circulación, informaron fuentes oficiales. Los agentes de la Policía Militar y Civil de Río podrán recibir dicha gratificación cuando confisquen ese tipo de arma de fuego.
«El fusil es un arma de guerra. Cuanto más se las quitemos a los bandidos, menos será necesario que nuestros policías las usen» durante el transcurso de las operaciones, señaló el gobernador de Río de Janeiro, Claudio Castro, en sus redes sociales.
Fuente: Fohla

