Este último grupo de migrantes irregulares -integrado por 52 hombres, 11 mujeres y una menor de edad-, fueron interceptados por los guardacostas estadounidenses en el mar y devueltos a Cuba por el puerto de Orozco, en la provincia de Artemisa (oeste).
Dos de estos emigrantes retornados se encuentran ahora sometidos a una investigación «por ser presuntos autores de hechos delictivos de gravedad, que eran investigados con anterioridad a su partida», refiere la nota del Minint. Asimismo añade que la mayoría del grupo son residentes en provincias occidentales de Cuba.
Fuente: El Espectador

